Comprar una casa o un piso es prácticamente imposible salvo para algunos privilegiados sin contar con un préstamo inmobiliario. Este préstamo puede ser de dos tipos: un préstamo personal o una hipoteca.

En este artículo hemos hecho un pequeño repaso de las maneras de conseguir una financiación y de algunos aspectos importantes a la hora de pedir un préstamo inmobiliario para evitar cometer errores que podrían poner en riesgo la operación inmobiliaria y nuestra propia solvencia económica. Así, hemos querido hacer una lista de algunos consejos importantes que conviene tener en cuenta si no somos uno de esos pocos privilegiados que no necesita pedir un préstamo.

Consejos para pedir un préstamo inmobiliario

  1. Tener en cuenta los gastos: Muchas personas creen que pedir un préstamo inmobiliario es, únicamente, cubrir la diferencia de precio que existe desde el dinero que podemos aportar en el momento de la compra como anticipo o entrada y el valor total de la hipoteca. Sin embargo, es necesario contar con gastos en los que no se suele pensar pero que son bien reales: El notario, el registro, la escritura de la hipoteca, los impuestos a pagar con la compra-venta… Este tipo de aranceles pueden encarecer el valor del piso más de un 10% incluso por lo que conviene tenerlos en cuenta
  2. Entender la financiación: Tanto cuando pedimos un préstamo inmobiliario con carácter de préstamo personal como cuando lo hacemos como préstamo inmobiliario, tenemos que tener en cuenta que si estamos pidiendo 100.000 euros no son 100.000 euros los que debemos devolver al término del período por el que hemos suscrito el préstamo inmobiliario, sino esa cantidad además de unos intereses (que es la ganancia que el banco se lleva).
  3. Préstamos familiares: una manera de conseguir un préstamo inmobiliario a un interés menor que el del mercado es hacer este préstamo entre particulares. Un padre, una madre o unos tíos pueden dejarnos el dinero que necesitamos a cambio de un interés que puede ser incluso del 0%. Es una manera más interesante de conseguir una mejor financiación. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este préstamo solo puede ser por 15 años.
  4. Aval: El aval es algo que suele ser necesario para suscribir un préstamo inmobiliario. En ocasiones, la propia propiedad actuará como aval (sobre todo en hipotecas) pero dado que en España no hay dación en pago, es posible que se requiera de otro tipo de avales como un familiar u otra propiedad que ya se tiene.
  5. Fiscalidad: Conviene tener en cuenta y recurrir a un asesor fiscal a la hora de suscribir un préstamo inmobiliario. Ciertos tipos de préstamos pueden estar bonificados o ser objeto de deducciones fiscales, por lo que conviene asegurarse mucho a la hora de adquirirlos y consultar con un asesor fiscal para ver cuál es la situación en nuestra Comunidad autónoma.
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